Se invirtieron los papeles: al sonar la campana, los maestros salieron huyendo.
Un alumno grabó una escena que hoy incomoda: suena el timbre y, en lugar de los estudiantes, son los profesores quienes salen rápidamente del aula. No es desinterés, es una señal de desgaste acumulado. El aula, que debería ser un espacio de encuentro y aprendizaje, se está convirtiendo para muchos docentes en un entorno de presión constante, donde el tiempo se cumple, pero el sentido se pierde. Esta inversión de roles revela un problema más profundo: el sistema educativo está llevando al límite a quienes enseñan.











There are no reviews yet.